
Noche de asperezas
de errante sonambulismo callejero
de susurros fantasmales.
El timón gobernante
por encontrados deseos.
Todo atenta
contra su lucidez y cordura.
El frío demoníaco lo congela
-lo transforma-
en un escultural bulto humano.
La locura errante
con la suavidad de una brisa
y el sollozo tímido de su conciencia
inunda su voz
de sonidos intraducibles.

