sábado, febrero 11, 2006

LIBERTAD


Nada había más sagrado para un judío
en ese tiempo que la Ley.
Pero la Ley hacía esclavos
rigurosos e inflexibles.
Jesús da por abolidos
muchos de sus preceptos.
"Ustedes oyeron que les dijo
una cosa anteriormente.
Pues bien: Yo les digo otra:
"Amen a sus enemigos,
traten bien a los que los persiguen.
El que se irrita contra su hermano
será reo de juicio.
Si te pegan en la mejilla derecha
ponle también la izquerda".
No acepta los mandatos externos
que no tienen un significadomás profundo:
"¿De qué les sirven las purificaciones rituales
si por dentro están llenos de inmundicia?".
No acepta los ayunos ni los preceptos sabátinos:
"¿No van ustedes a sacar de un pozo al buey
que se ha caído un día sábado?".



No hay comentarios.: