
Por eso, si tu amas la libertad, si quieres vivir sin ataduras, si quieres ser libre a pesar de las mordazas: sigue a Jesús. Sé libre como El. No te inclines ni te sometas, no te vendas, como el agua que se vendió en las cañerías, ni como la luz de la noche que se compra en cada casa. "Que no te canalicen, que no te entuben, que no te encajen ni te compriman". Vive libre como el aire que respiras. Libre como Jesús. Sirviendo sólo a Dios. Y pidiendo que su voluntad se cumpla en ti y en todas las creaturas. |
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